Hay quienes lo conocen gracias al contenido de sus redes sociales, donde se divierte jugando con la cámara. A veces improvisa, otras imita, pero siempre interpreta. Los videos que publica tienen gran acogida en Tik Tok, plataforma donde cuenta con más de 200 mil seguidores; mientras 52 mil personas lo siguen en Instagram. Ello, sumado a la buena recepción de su contenido, le valió el nombre de influencer en algún momento; etiqueta con la que no se identifica. Filippo Storino se define sencillamente como un chico extrovertido de 24 años al que le apasiona el teatro y se está preparando para ser actor.

La Tercera Edad de la Juventud fue la primera llamada de su vocación. La conexión de los actores que interpretaron dicha obra con el público despertó su curiosidad por este oficio fascinante y lo condujo a través de diversos talleres durante su adolescencia. Más temprano que tarde, perfeccionar y ejercer esa capacidad especial para convencer, interpelar y conmover se convirtió en su pasión. Casi una década más tarde, el joven artista continúa su formación y va construyendo su camino cuesta arriba, un personaje a la vez.

A los 17 años, después de participar en algunos talleres y obras escolares, se enfrentó a la temible responsabilidad de elegir una carrera. Recuerda que fue complicado decidir a lo que quería dedicarse del resto de su vida a tan corta edad; hubo incertidumbre, cuestionamientos y presión para tomar una decisión acertada. Finalmente, se decantó por una profesión más tradicional: el Derecho. Pese a que afirma gustarle, tiene claro que su propósito y pasión se hallan sobre las tablas. Por eso, entre las lecturas y disertaciones propias del estudio, Storino comenzó a participar como extra en producciones televisivas. De a pocos, consiguió más tiempo en pantalla y el año pasado obtuvo un papel pequeño en la novela “De Vuelta al Barrio”.

Ahora, a puertas de graduarse como abogado, vislumbra los próximos pasos de su carrera actoral con entusiasmo. Acaba de ser admitido en el taller de de Leonardo Torres para entrenar bajo la técnica Meisner —esta se basa en la noción de que actuar es hacer, no fingir ni imitar, y fue acuñada por el maestro estadounidense Sanford Meisner—. Tamaña oportunidad lo motiva a comenzar de la mejor manera el 2021, año en que planea dedicarse de lleno a la actuación ahora que le falta apenas un ciclo para concluir la universidad.

Le fascina la idea de meterse en la piel de personajes camaleónicos, difíciles de leer y sorpresivos para la audiencia. Le gustaría interpretar un papel que lo rete a mostrar dos caras contrapuestas en una misma producción. Por lo mismo, admira a reputados actores como Marlon Brando, Christian Bale y Johnny Depp, todos reconocidos por sus transformaciones radicales frente a la cámara. La versatilidad, a fin de cuentas, es una cualidad de todo buen intérprete.

En este 2021 espera, si no es en televisión, participar de varias puestas teatrales en paralelo con la formación de Leonardo Torres. De momento, su prioridad y mayor anhelo es comenzar el taller. Está siempre abierto a lo que venga, pero avanza paso a paso. “Ya más adelante si vienen más oportunidades, decidiré qué me conviene, qué quiero y a dónde quiero llegar. Esa decisión la dejo para entonces”, explica. No descarta, además, participar en producciones virtuales como alternativa al teatro presencial mientras dure la pandemia.

Por otro lado, se encuentra trabajando en tres grandes proyectos. No puede decir mucho ahora, pero adelanta que uno de ellos será presentado en el extranjero y dos en el Perú. Se definirá su participación en poco tiempo, pero, de darse, considera que sería un gran salto para su carrera. Lo tenemos claro: veremos más de Filippo en los próximos meses.

Escribe: Marisol Alvarado