Vizcarra no convence. Su defensa ante las varias acusaciones de haber recibido dinero ilícito para beneficiar a empresas en la construcción de mega obras cuando era presidente regional de Moquegua es débil, contradictoria. Apostar su defensa a una nueva teoría conspirativa no es suficiente. Su sol de víctima es insostenible.  

Por otro lado, las acusaciones de los aspirantes a colaboradores eficaces tampoco son contundentes. No sólo la imposibilidad de introducir 600 mil soles en un sobre manila. El lujo de detalles que dan los supuestos testigos solo podría significar una cosa: estuvieron allí y deberían aportar más elementos probatorios.

Esto nos lleva a una recurrente y absurda disyuntiva: la polarización. Los que creen que Vizcarra es un mentiroso e hipócrita versus los que creen que estas acusaciones son una respuesta a su cruzada anticorrupción. Detrás de ellas estarían políticos mafiosos que no quieren elecciones libres.

¿Quién tiene la razón? Eso lo determinarán los jueves luego que los fiscales a cargo culminen su investigación. La culpabilidad o inocencia de alguien no se determina por votos o simpatías. Se requieren argumentos sólidos, pruebas.

Sin embargo, ese es el mundo ideal. De vuelta a la política vulgar, el oportunismo de esta nueva moción de vacancia sólo parece tener un objetivo: los partidos que la respaldan quieren ser los primeros en aprovechar de manera electorera la probablemente creciente impopularidad de Vizcarra.

Nos guste o no, es parte del juego político. Pero preocupa que los congresistas sientan que la única forma de hacer política es enfrentarse al gobierno. No hay duda de que habrá un rebrote fuerte y lo que debería debatirse, confrontarse o fiscalizarse son las acciones que viene haciendo el gobierno para velar por la salud y la vida de millones de peruanos y peruanas.

El tema es complejo y merece de parte de nuestros representantes y también de la ciudadanía, apertura para escuchar al que piensa distinto y priorizar lo mejor para la colectividad.

Hay muchos temas complejos por debatir: la economía, claro. Pero también la salud física y mental de los adultos mayores, de los niños; el acceso a las playas, los viajes. Debemos hacerlo, pero escuchando sin repetir la polarización que le criticamos a la clase política.

Pero preocupa que los congresistas sientan que la única forma de hacer política es enfrentarse al gobierno. No hay duda de que habrá un rebrote fuerte y lo que debería debatirse, confrontarse o fiscalizarse son las acciones que viene haciendo el gobierno para velar por la salud y la vida de millones de peruanos y peruanas.

JERÓNIMO CENTURIÓN

Periodista con más de 15 años de experiencia en prensa y televisión nacional y extranjera. En el Perú, trabajó como reportero en Canal N, La Ventana Indiscreta y una decena de programas de investigación. Ha sido también reportero de Metropolis, programa de tv holandés,
En los últimos años, fundó Centurión Producciones, empresa con la que ha realizado varios exitosos documentales, estrategias de comunicación y campañas nacionales y extranjeras.
Experto en comunicación integral.