“La libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quieren escuchar”. (George Orwell)

Desde que Perú Libre perpetuó el poder con ideas marxistas, quise adentrarme en su pensamiento. Para explicar que algo es inservible, hay que entenderlo. Así descubrí Rebelión en la granja de George Orwell, una novela alegórica de la Revolución Comunista en 1971 o, mejor dicho, una crítica a la era estalinista.

Es una historia peculiar. El escritor inglés se aventura en fusionar la fábula y la sátira para construir una distopía magistral. El objetivo es contar las monstruosidades que puede provocar el autoritarismo y, aunque no es común explicar la política a través de animales, lo hizo muy bien. Una pieza literaria diseñada para que cualquiera pueda entenderla, ya que nunca se sabe en qué momento estaremos bajo el peligro de estas ideas nefastas ¿o sí?

A lo largo de la historia percibimos cómo es que los animales se rebelan ante los humanos luego de una serie de infortunios que consideran opresión. Tras esto parece que la granja vive en igualdad de condiciones, pero el bienestar no perdura en el tiempo. Napoleón, uno de los cerdos más fuertes autoproclamado líder, se corrompe paulatinamente y abusa de los demás para obtener beneficios personales: roba, tiene uso exclusivo de alimentos, maneja todas las decisiones, entre otras cosas. 

La estructura “renovada” es tan injusta y represiva como la anterior. Poco a poco, el resto de animales empieza a percibir el sometimiento, aunque es muy tarde. Las reglas que habían sido estipuladas para formar una sociedad “igualitaria” ya no existen. Solo hay una: “Todos los animales son iguales, pero algunos más iguales que otros”. Los cerdos, encabezados por Napoleón, son parte de la nueva sociedad. La opresión se desbordó en grandes cantidades, a tal punto en que se convirtieron en lo que juraron destruir. Adquieren todas las costumbres de los humanos, sus vicios y los deseos ambiciosos de poder y riqueza.

El autor no se limita a criticar la corrupción y lo nefasto que llegó a ser el socialismo ruso. De lo contrario, es portavoz de un mensaje universal que amedrenta contra cualquier tipo de sociedad totalitaria, abuso de poder o degeneración de lo que realmente es igualitarismo. Orwell, siempre distópico, se aproximó a lo que hoy en día puede ocurrir. A través de esta novela lúdica, nos muestra la forma en que aquellos que se presentan como “salvadores”, en un principio pueden aparentar tener todo bajo control, pero finalmente se convierten en tiranos y dictadores de la peor especie. 

Rebelión en la granja es una lectura obligatoria. El sistema político de nuestro país es una elección y nos corresponde ser lo más acertados para no caer en escenarios deplorables como el que crearon estos personajes. Ya hemos tomado una pésima decisión, pero está en nosotros no convertirnos en nuestros peores enemigos. Luego de leer a Orwell confirmé que, cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia. 

Puntuación: 9.5/10

Escribe: Valeria Burga