Aqará amplía su portafolio y coloca en el mercado tres nuevas presentaciones que reflejan un buen manejo de sus mejores destilados de agave peruano.  

Con poco tiempo en las barras de Lima, California y  Nueva York, los destilados de Aqará, que nacen en las alturas del Callejón de Huaylas, han logrado establecer presencia por su singularidad y la alta calidad de sus destilados. Estos espirituosos de Caraz -lugar de agaves, en quechua– partieron hace dos años con dos presentaciones hoy clásicas: Plateado y Reposado; el primero, floral en nariz, notas persistentes de pétalos de flores blancas, con capas de hinojo / anís. En boca es limpio y equilibrado y muestra notas cítricas y buena acidez. De final largo con una nota de pepino fresco en el regusto. Complejo pero elegante y fácil de beber solo; y el Reposado, quizás el más complejo, se presenta inicialmente con una vista madura, con un color ambarino que jala la mirada, todo esto por los cuatro meses que pasó en barricas de roble americano de primer uso. Con notas de caramelo en nariz, en boca muestra notas de plátano, coco y vainilla, pero cierta presencia de mineralidad en el paladar medio (chocolate blanco salado). El retrogusto es redondo mostrando una acidez y un poder vibrante con toques de caramelo en el final largo.  Para aquellos que hemos probado tequilas y mezcales en un amplio espectro, creemos que Aqará es un gran hallazgo. 

Estas dos presentaciones marcaron los parámetros de Aqará hacia el consumidor. Pero, sobre todo, para los barmans y profesionales de las barras, quienes venían de una gran ola de mezcales y tequilas de la nueva hornada (hechos para competir con los mezcales) por la moda que bajaba de New York y Londres. Es por ello que la aparición de Aqará, con estas dos botellas, causó gran curiosidad en los bares pues, en teoría, teníamos un “mezcal peruano” aunque para otros, un “tequila peruano”. Ahora, ya con el proyecto corriendo en distintos puntos, el cartelillo de “mezcal peruano” quedó en el pasado, ya que el perfil de esta firma tiene mirada propia. Lo mejor de todo es que las cabezas detrás de este emprendimiento dieron un paso adelante para ampliar el portafolio con tres nuevas presentaciones llenas de personalidad,  de color y vibraciones, lo que demuestra un gran manejo de los alambiques en la Caraz. Pero no solo fue ello, la imagen total de Aqará también gozó de un refresco al hacer un Me too en las barras mezcaleras de USA.

Son tres nuevas variedades  de Aqará que completan un frente soñado. Comencemos con el Agreste, destilado de 45 grados alcohólicos de piñas con dos centímetros más de hojas verdes, que se presenta intenso, envolvente, con remembranzas a piedras de río que invitan a un segundo sorbo. Achocolatado con notas de lúcuma. En nariz notas de bosque verde y roca helada. Una gran expresión de terruño y agaves serranos, muy masculino. 

Luego está el Rosa Huandoy, que en la destilación del ordinario lleva arrastre de berries caracinos. Desprende notas de frutos rojos, fresas silvestres y pepino dulce. En boca muestra cuerpo medio, taninos dulces y hierba luisa. El final es largo y suave con notas de dulce quemado, regaliz y sal marina. Redondo. 
Finalmente, destaca Sortilegio, perfecto ensamble de Aqará Reposado y miel de agave de los Andes de factura propia. Nariz más compleja, con trazos de cacao y praliné con notas ocultas de “arroz con leche oscuro” (arroz zambito). En boca se muestra de cuerpo completo y vibrantes notas de espresso. El postgusto es largo, redondo y elegante. Este es un estilo para quienes buscan los diferentes rostros y cuerpos de Agave, el perfecto bajativo. No es tequila, no es mezcal, es Perú. Y el Perú es delicioso. Bienvenidos los emprendimientos.