• 7 de noviembre de 2026
  • Revista Cocktail
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El 19 de octubre se presentó en sociedad “La Cofradía del Pisco Punch”, una comunidad de bartenders, historiadores y profesionales de la industria que se une para preservar el legado del Pisco Punch y reivindicar el pisco peruano. La cita reunió bartenders, cocineros, investigadores y amantes del pisco en el Bar Antequera de La Carreta en San Isidro. 

Con la presencia e iniciativa de Beckie Rosales, Presidente de la Organización Pisco Punch y del historiador e investigador del pisco, Guillermo Toro-Lira, la Cofradía busca llevar esta historia de los archivos a las barras contemporáneas y cuyo aporte conecta la práctica de la barra con los documentos que permiten reconstruir la trayectoria del cóctel. Junto a ellos, bartenders, mixólogos y otros profesionales de la industria suman sus conocimientos para mantener viva esta historia. 

Cada integrante representa una pieza distinta del mismo propósito. Los bartenders llevan el Pisco Punch a la experiencia directa del público; los especialistas en destilados ayudan a reconocer la calidad y las características del pisco; los investigadores aportan contexto y documentación; y los promotores culturales acercan el relato a nuevas audiencias. La Cofradía funciona, así como un punto de encuentro entre quienes preparan la bebida, quienes estudian su pasado y quienes buscan proyectarla hacia el futuro.

La historia que los convoca se remonta al San Francisco del siglo XIX. En el Bank Exchange Saloon, el bartender Duncan Nicol popularizó una mezcla de pisco, piña, limón y jarabe de goma que conquistó a los clientes de la ciudad. Con el tiempo, el Pisco Punch se convirtió en un capítulo importante de la historia internacional de la coctelería y en una vía para reconocer la presencia del destilado peruano fuera de sus fronteras.

Hoy, la misión de la Cofradía no consiste únicamente en recuperar una receta. También busca promover una preparación cuidada, impulsar el uso de piscos con Denominación de Origen y transmitir la historia del cóctel a nuevas generaciones. La propuesta se conecta, además, con iniciativas como la Ruta del Pisco Punch y su pasaporte turístico, que invitan a recorrer barras y descubrir distintas interpretaciones de esta bebida.

En un escenario donde el consumo cambia y las nuevas generaciones se acercan a la coctelería de otras maneras, la Cofradía propone una estrategia basada en colaboración, conocimiento y experiencia. Su apuesta es que el Pisco Punch deje de ser solo una referencia histórica y vuelva a encontrar un lugar propio en las barras contemporáneas.

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