El emblemático Hotel Country Club de San Isidro fue el escenario de una exclusiva cena maridaje organizada por la reconocida bodega argentina Alto Las Hormigas, una experiencia que reunió a cerca de 80 invitados entre amantes del vino, empresarios, especialistas del sector gastronómico y aficionados a la cultura enológica.
La velada estuvo diseñada para ofrecer un recorrido sensorial donde cada plato fue cuidadosamente armonizado con una selección de vinos elegidos por el sommelier Miguel Andrade, quien presentó las características y particularidades de cada etiqueta, resaltando la identidad de los terroirs argentinos y las cualidades que han convertido a Alto Las Hormigas en una de las bodegas más reconocidas de Mendoza.

La propuesta gastronómica estuvo a cargo del chef Saul Tolentino, quien elaboró un menú de varios tiempos pensado especialmente para realzar las notas y matices de los vinos presentados durante la noche. Los asistentes disfrutaron de un Tiradito de Corvina en cítricos y frutos como entrada, seguido de un Atún sellado en reducción de sauco sobre cremoso de yuca, plato que destacó por su equilibrio entre frescura y profundidad de sabores.
La experiencia continuó con un Bife Angosto acompañado de un risotto cremoso de hongos silvestres, una combinación que encontró perfecta armonía con los vinos tintos de mayor estructura. Posteriormente, se sirvió un Ossobuco braseado lentamente con patatas panaderas doradas, una preparación que conquistó a los invitados por su intensidad y delicadeza.

El cierre de la noche estuvo a cargo de la chef pastelera Vanesa Morales, quien sorprendió a los asistentes con una elegante Cúpula de la Pasión, un postre especialmente creado para complementar las notas dulces y complejas del vino de cierre.
Durante la cena se degustaron las etiquetas Tinto de Verano, Altos Las Hormigas Blanco Blend, Altos Las Hormigas Clásico, Altos Las Hormigas Terroir, Altos Las Hormigas Reserva y Calvet Sauternes Réserve du Ciron, selección que permitió a los participantes descubrir distintas expresiones y estilos enológicos a lo largo de la experiencia.

La velada reafirmó el creciente interés del público peruano por las experiencias gastronómicas de alto nivel, donde la cocina y el vino se unen para crear momentos memorables. Asimismo, permitió fortalecer el vínculo entre la gastronomía peruana y la tradición vitivinícola argentina, demostrando cómo el maridaje adecuado puede potenciar sabores, aromas y sensaciones únicas.
