Por Omar Amorós @omar_amoros.pe

MM* (María Maricón), creada y dirigida por Gabriel Cárdenas es una de las mejoras propuestas teatrales que los que amamos el teatro han podido ver en cualquiera de sus tres temporadas que terminan hoy. Una obra con una estética, una estructura, un fondo y actuaciones bien engranadas. Pero sobre todo con el espíritu disruptivo, provocador y artístico que toda obra que se considere de arte debe tener. Gran trabajo de Gabriel Cárdenas y los cuatro actores – performers que lo acompañan en escena: Paul Lazo, Wedner Velásquez, Santiago Montoya y Jorge Guerra (que nos agrada que se rete y salga de su zona de confort, buena carrera teatral que se está formando).

Luego de su participación en la 24° edición del Festival Saliendo de la Caja y su temporada en la Casa Yuyachkani, el público siguió disfrutando de este universo escénico que combina una estética que refiere a la cultura popular y las danzas tradicionales del Perú con una propuesta artística basada en el cuerpo, el movimiento, la memoria individual y colectiva, así como en la reivindicación de la diversidad como riqueza del Perú, y cuya eje temático es la creencia religiosa, que se juega en el límite entre la sátira y la crítica, pero con el respeto que merece cualquier manifestación cultural  y espiritual del ser humano y la religión católica no es la excepción.

“María Maricón” nació de una tesis para la graduación de la carrera de su creador Gabriel “Gabo” Cárdenas. Una tesis desde el cuerpo, en escena y  en la que quiso dar un testimonio de él, de contar a través de cartas a su padre de que era homosexual, pero la obra se fue transformando. El tema religioso entró tiempo después, -que fue lo que más lo ha censurado en su vida (según él) – y empezó a trabajarlo. Inició de una tesis y se convirtió en una obra testimonial.

Nació con esa intención, la de dar testimonio. Primero a manera de cartas para contarle a su padre su homosexualidad, pero luego decidió usar como temas sus caderas (porque tiene un conflicto con ellas) y  por eso empezó a usar faldas, luego vino lo andrógino en el folclore y a la mitad del laboratorio (el proceso de creación) recién entró el tema religioso.

“María Maricón” es así que se transformó en una de esas obras que han ido cambiando temporada tras temporada y en esta tercera (que según dice su creador será la última), claro que hubo cambios. La obra del 24 (la que se montó en el festival Saliendo de la Caja) no es la misma que la de este año. Después de todo lo que pasó por “la supuesta censura”, sobre todo con los comentarios de algunas autoridades, también la que se puso en escena el año pasado es distinta a la de hoy porque el impacto de esa avalancha de críticas ya pasó y hoy Gabriel mira todo de otra manera.

“Ha sido distinto hacer esta temporada en un contexto donde no hubo gente encima de mío para que no haga la obra… Lo que hizo la universidad (Católica) esa vez fue calmar las aguas de la tensión inicial a través de un comunicado que fue diferente al de mi facultad (Artes Escénicas)… Viéndolo hacia atrás, no se sintió el apoyo de la institución que te está formando…”, nos señala Gabo viendo en retrospectiva lo que pasó aquella oportunidad con la muestra. Justo en uno de sus cursos de su maestría está analizando los discursos que se hicieron en torno a la obra porque siente que ya está distanciado con ese asunto que realmente no lo afecto mucho.

Gabriel nos cuenta que creció con la formación católica, pero actualmente se considera agnóstico porque cree que sí hay algo y puede entrar a rezar a un templo cuando tiene los deseos e incluso se considera devoto del Señor de los Milagros porque considera que la homosexualidad no debe ser contraria a la fe.

“Es curioso porque yo me alejé de la iglesia porque muchas personas me criticaban por ser homosexual, pero fueron algunos sacerdotes que me dijeron que ser homosexual no es un pecado, que otra cosa es que peque con el acto sexual… el pecado no tenía que ser yo. Lo entendí y de los sacerdotes… es una relación muy extraña la que tengo con la religión y la iglesia. No creo en ella por las cosas que se sabe que ha cometido y esconden y porque, como cuento en la obra, he pasado algunas cosas con sacerdotes… y por eso decidí viví mi religiosa como yo quiero.

Lamentablemente, Gabo dice que ya no se repondrá, que la oba cumplió su ciclo. Y puede ser que tenga razón, pero nunca está de más unas cuantos días más… ¡A rezarle a la Virgen o al santo que tu quieras!

Hoy domingo 7:00 p.m, última función en  Sala Quilla – Av. Bolognesi 397 Barranco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *