El tercer sábado de setiembre, 19 de setiembre, Barrio Dragón celebró la segunda edición de una fecha que ya forma parte de su identidad: una jornada dedicada a reivindicar al chifa como parte de la gastronomía peruana. Bajo una premisa clara —el chifa es parte del Perú—, el restaurante vuelve a poner en valor una tradición nacida del encuentro entre culturas y que, con el paso del tiempo, se incorporó a la identidad gastronómica del país.
Para Barrio Dragón, esta celebración representa una oportunidad para reconocer la historia del chifa y su presencia en la mesa de los peruanos. Más allá de sus raíces, esta cocina se ha convertido en una expresión propia, capaz de reunir técnicas, ingredientes y sabores de distintas tradiciones para crear una propuesta que hoy forma parte de la vida cotidiana y del imaginario gastronómico nacional.

La fecha busca precisamente destacar ese proceso de integración. El chifa no solo ocupa un lugar dentro de la oferta gastronómica peruana, sino que también forma parte de las costumbres de muchas familias y de una manera particular de entender la cocina: compartir diferentes platos al centro de la mesa, combinar sabores y disfrutar preparaciones que se han convertido en clásicos.
En Barrio Dragón, esta filosofía se refleja en una carta que mantiene algunos de los platos que forman parte del repertorio tradicional de los chifas. Entre ellos se encuentran el Chaufa de pollo, Chaufa de chancho asado, Tallarín taypá, Chijaukay, Tipakay y Kan Lu Wantán, además del conocido Kayten.

La propuesta también incorpora preparaciones que buscan acercar la cocina chifa a los sabores e ingredientes del Perú. De esta manera, la carta no se limita a reproducir los clásicos, sino que explora nuevas combinaciones a partir de productos y referencias de distintas regiones del país.
Entre las novedades destaca el Sahofán Amazónico, una preparación que lleva la inspiración de la selva a la cocina chifa, y el Sahofán de Carne, ambos elaborados con tallarines a base de harina de arroz. Estas alternativas se suman a una carta que busca mantener el vínculo con la tradición sin dejar de experimentar con nuevas propuestas.

La temporada también presenta otras opciones como el Chaufa Montado, además de piqueos pensados para compartir, entre ellos el Wantán Amazónico y el Siu Kao de Langostinos. Estas preparaciones amplían la propuesta de Barrio Dragón y muestran cómo la cocina chifa puede dialogar con productos y sabores asociados a diferentes regiones del Perú.
La celebración se convierte así en un reconocimiento a una cocina que ha sabido evolucionar y encontrar un espacio propio dentro de la gastronomía nacional. Para Barrio Dragón, reivindicar que el chifa es peruano también significa reconocer el intercambio cultural que existe detrás de cada plato y la manera en que una tradición culinaria puede transformarse con el tiempo hasta convertirse en parte de la identidad de un país.

Con esta segunda edición, Barrio Dragón reafirma su apuesta por celebrar el chifa como una expresión de la gastronomía peruana, combinando los sabores que forman parte de la memoria de los comensales con nuevas preparaciones que incorporan ingredientes y referencias del territorio nacional.
